Theo Gonza, fotógrafo.

Theo Gonza es un fotógrafo gaditano que nos tiene acostumbrados a grandes obras. Desarrolla su actividad en su estudio Élite Fotografía, en Cádiz, donde imparte también clases para modelos. Su trabajo es todo un referente para nosotros.

 ¿Por qué decidiste expresarte con la fotografía?  Mi comienzo fue a los 10 años con motivo del regalo de primera comunión, sólo pedí una cosa: Una cámara. Con el paso del tiempo yo también me he preguntado porque escogí aquel regalo y aún no tengo nada claro el porqué.

¿En qué maestro de la fotografía te inspira?  Mi gran maestro sin dudas David Hamilton, estudie su forma de ver y contar historias y ha sido la referencia que más me ha marcado en cuanto a la temática de mi obra. Por otro lado grandes pintores como Rembrandt y Caravaggio, son los que han definido en gran medida mi forma de ver la luz y por ultimo el estilo de la pintura flamenca, que admiro enormemente, está influenciando cada vez más a mis imágenes

¿Qué te motiva, cuál es tu estilo?  Soy un enamorado de la belleza del cuerpo humano, su perfección natural y como todo ello es capaz de expresar cientos de sensaciones emotivas, eso es lo que pretendo trasladar a mis obras.

La pregunta más difícil que siempre me hacen y que jamás se contestar. Llevo 40 años tomándome la fotografía en serio, durante este tiempo de una forma u otra me reconocieron o premiaron fotografías de paisaje, fotografía de teatro, obras de autor, algún coleccionista de arte adquirió obra mía y yo aún no se cual es mi estilo, ya que me he ido desenvolviendo con temáticas muy diferente a lo largo de éstos años, aunque mi ultima parada desde hace unos años es el cuerpo femenino como obra perfecta de la naturaleza.

¿Dónde trabajas, cuál es tu sitio preferido?  Mi lugar de trabajo un 99% es el estudio, allí intento plasmar la energía y emociones que desprende cada una de las modelos. Intento tener la mínima equipo, solo lo imprescindible y huyo de tanto flash y tanto accesorio que me distrae de la verdadera intención. La cámara una canon liviana sin grandes connotaciones técnicas.

Respecto a tu último trabajo con Patricia Fernán ¿Cómo te surgió la idea de esta última serie?  En la última serie con Patricia aún inacabada intento restablecer la comunicación entre modelo y cámara. Parto de la archiconocida frase de que “la modelo debe de enamorar a la cámara”. En este contexto el fotógrafo desaparece y es la cámara y el modelo quienes interactúan en la composición, buscan la luz y encuentran el momento de seducción. El deseo, las miradas, la energía, el ímpetu el desplante, y el desafío de la modelo lo recoge la cámara en un protagonismo compartido donde el fotógrafo aislado en la penumbra es mero espectador. Esa es la temática que como la mayor parte de mi obra terminará inacabada al dejar de interesarme seguramente en poco tiempo.

¿Tuviste trabas para llegar a transmitir tus ideas?  El principal escollo con el que te encuentras en mi estilo es saber transmitirle a las modelos la imagen formada en mi mente. Ese mundo onírico que has creado, debes de compartirlo con la modelo haciéndola participe de tu fantasía.

¿Preconcibes los temas o vas componiendo sobre la marcha?  En la mayoría de ocasiones todo está ya preconcebido, estudiado que queremos y como vamos a realizarlo. Pero también es cierto que a veces demasiado encorsetamiento hace que se vuelva todo más frío y perdamos la oportunidad de generar imágenes impensables si mantenemos el guión. Por eso a veces cuando veo que una modelo genera vitalidad creativa y su cuerpo baila al son de la cámara todo lo planeado se deja a un lado y ese momento mágico es capaz de crear verdaderas obras.

¿Y respecto a la técnica?  Sam Haskins uno de los grandes fotógrafos de los que he bebido decía que <<… un fotógrafo empieza a ser fotógrafo cuando su cámara no es más que la prolongación de su mano…>>. Con esto quería decir que cuando disparas una imagen si tu cerebro está más tiempo ocupado en ver parámetros de cámara, donde está la luz y donde coloco en la composición el personaje aún no te has convertido en fotógrafo, pero cuando todo eso ocurre de una forma fluida e inconsciente ahora si puedes utilizar el nombre de fotógrafo.

La técnica tiene que estar presente de forma ineludible pero sólo lo justo, el aprendizaje es necesario pero no de forma obsesiva quizás por eso en los últimos tiempos vemos unas imágenes intachables técnicamente pero vacías de contenido.

¿Háblanos de tus modelos? Muchas las llamadas pero pocas las escogidas. Así definiría a mis modelos y desde aquí mi homenaje a ellas por su trabajo serio y por aguantar mi forma de ser poco dado a las bromas ni al charloteo sin más en una sesión.

Trabajo con muy pocas modelos que surgen de sesiones de análisis con aquellas que me transmiten su intención de trabajar conmigo. Una o dos sesiones donde analizo su desenvolvimiento ante la cámara, y su interpretación de algunas ideas que les planteo. Tras estas sesiones de test elijo quien se queda y comenzamos a trabajar durante un par de años o tres a fin de compenetrarnos y obtener lo mejor de los dos. Con esto no quiero decir ni mucho menos que las chicas que no continúan trabajando conmigo lo hagan mal, más bien quizás sea yo el culpable por no encontrar el camino de conexión con ellas. No, no es fácil esa conexión porque yo exijo mucha disciplina y entrega, pero cuando esos dos factores se dan entonces si que hay conexión y nuestro trabajo es de muchos quilates. Son horas de charla sobre fotografía, son horas de ver imágenes, horas de intercambios de ideas y siempre digo lo mismo: el trabajo bien hecho tiene su premio.

 ¿Piensas que la fotografía en España está en un plano inferior respecto a las demás artes y en el entorno donde te mueves, la bahía de Cádiz?  En España el arte por si mismo está en un plano inferior respecto a otros países y dentro del arte la fotografía siempre ha sido considerada la hermana menor. En España mantenemos esa línea pero también es cierto que pasito a pasito vamos logrando auparla

 Hace menos de un mes se celebraba en Cádiz una muestra colectiva de las más variadas ramas artísticas y entre ellas la fotografía. En esta muestra “Barrunto es su nombre” la pintura ocupaba la mayor superficie y la fotografía creo que no llegaba ni al 10% de los expositores. En cantidad ya está todo dicho en cuanto a calidad veo la fotografía en nuestra provincia con mucha altura, hay muy buenos cámaras en la zona y no solo a nivel de moda sino a nivel de autor.

¿Un trabajo de otro fotógrafo que te haya sorprendido últimamente?  Descubrí hace poco un fotógrafo de nombre impronunciable “Leszek Paradowski” me gusta su forma de plantear la fotografía y Mariska karto muy en la línea sobre el camino que me gustaría llevar mi fotografía en el futuro.

Me gusta o quizás mejor dicho admiro la creatividad de Manuel Barca, un artista que ha escogido la fotografía para dar rienda suelta lo mucho que tiene que contarnos.

Dame un titular: Solo se que no se nada.

 

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