Ignacio Escuin. Fotógrafo y presidente de la AFIL ( Asociación de Fotógrafos Isla de León)

UNA MIRADA A LA BAHIA

En estos últimos años parece que la fotografía en la Bahía de Cádiz y provincia, empieza a despertar de ese letargo que había. La fotografía y los fotógrafos tenemos que estar unidos para aprender los uno de los otros, es interesante el nacimiento de nuevas asociaciones, en las cuales se ve el interés por la fotografía, pero creo que estamos un poco verde por ahora ya que, lo que veo es que, cada uno va por su lado. Creo que no es buen camino, la unidad hace la fuerza y esta pasión que tenemos tan bonita es para compartirla con los demás no para competir. Tenemos una de las pasiones más bonita del mundo, y muy gratificante y esta pasión tan gratificante es para darla a conocer bajo el punto de vista de cada uno y expresarnos a través de ellas.

El año pasado nació una idea maravillosa por parte de la Agrupación Fotográfica San Dionisio de Jerez, el Nacimiento de PHOTOLUZ , cuyo principal ideal era la unión de Asociaciones, Agrupaciones, tertulias y club de fotografía de Cádiz, a través de una liga. El premio era lo de menos y la agrupación que ganara también era lo de menos, lo verdaderamente importante era la unión de los fotógrafos para compartir nuestras obras y ser un punto de reunión para todos nosotros a nivel provincial.

Entre todos nosotros podemos organizar eventos charlas, talleres exposiciones, que ya las hacen algunas agrupaciones, pero falta el apoyo de las demás en esos eventos, creo y tengo fe en que esto se conseguirá con el tiempo.

UNA MIRADA AL FOTOGRAFO ACTUAL.

El caso es que tras la irrupción de la era digital, todo dio un giro de tuerca radical (como muchos bien sabéis), hasta llegar a lo que tenemos actualmente. Hoy día no es extraño tener un hobby como la fotografía, disponiendo de un equipo más propio de un profesional, que si de un simple aficionado se tratara. Y es que no solo gracias a la irrupción de la era digital en fotografía, sino de la información tan globalizada, hemos conseguido aprender conceptos, que no hubiéramos conseguido sin ser estudiantes de la materia.

Pero todo esto ha conllevado una parte mala también, que es el “capricho fotográfico”. El gran conocimiento que creemos tener, nos hace muchas veces pensar que disponer de grandes equipos, con esa gran tecnología que nos informan en los medios, que es sinónimo de éxito; o de  disponer de lo más nuevo siempre generará mejores fotografías. En parte estas afirmaciones son ciertas, pero esta claro que sin otros tantos aspectos todo eso no podría llevarse a cabo. La fotografía también ha entrado en el mundo del “caballo grande ande o no ande” y cada vez resulta menos extraño ver a gente con cámaras réflex, usando el modo automático siempre, sin llegar a saber usar los demás modos de su cámara; o gente con objetivos de gran calidad y precios desorbitados para el poco uso que luego se les acaban dando, como otros tantos ejemplos. Con todo esto, no quiero decir que estas prácticas no se dieran antes, pero era muchísimo menor.

Es cierto, la fotografía no es el único sector en el que ha ocurrido esto, pero si que es, de los pocos sectores en el que el aficionado se ha podido poner al nivel de un profesional, con apenas disponer de un puñado de euros. Con esto no quiero menospreciar a los aficionados a la fotografía ni mucho menos, ya que hay muchos que merecerían estar sin duda más alto que muchos profesionales; únicamente pongo en reflexión que cada vez conocemos a más gente que derrocha el dinero en material fotográfico, para luego no saber si realmente le están dando el mejor uso, o si podrían haber desembolsado menos dinero para conseguir los mismos resultados. Incluso gente que ha cambiado el concepto de no tomar fotografías, por el, de sólo intercambiar material, como si de coleccionistas se trataran, por estar a la “última”.

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