EU Martín Otero-Saabedra. (Fotógrafa)

Nací en Jerez de la Frontera hace 46 años pero ha crecido en Cádiz , la capital.

Soy auxiliar de enfermería de profesión aunque pienso que mi verdadera vocación es la fotografía, tal vez porque me apasiona, pasión que heredé de mi tío, el fotógrafo Antonio Jesús Gutiérrez, del que aprendí, poco a poco, paso a paso, disparo a disparo la importancia de luz en una captura, el sentido y el mensaje de una composición adecuada y estudiada con cuidado, el amor y la paciencia que requiere conseguir una imagen.

Tengo relación con este mundo prácticamente desde los ocho años, desde que iba con mi tío a su estudio y pasaba las horas posando para él. Me di cuenta con el tiempo que el entretenimiento iba más allá de la pose divertida o elegante, del cambio de vestuario, mirar hacia un lado u otro y permanecer quieta durante unos segundos hasta escuchar el disparo de la cámara o que me indicase que ya podía moverme. La magia de la fotografía aumentaba en el laboratorio, cuando un simple papel, sumergido en una cubeta, me ofrecía una imagen y aquello permanecía en el tiempo. Fuy comprendiendo que aquella maravilla había que conseguirla con mucha paciencia y cuidado.

Aquella pasión no desapareció, sólo la aparqué un poco debido al trabajo y descubrí otras aficiones: la escritura y el teatro. Desde el año 2000, hasta el 2008 he estado colaborando, con artículos de opinión, en un periódico local de Chiclana de la Frontera, donde resido actualmente y he sido miembro del grupo de teatro, Teatro, con el que he experimentando el placer de dirigir una obra y escribir. Me siento afortunada porque aquella experiencia me permitió ver una obra mía representada, después de ser premiada en el Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero. La afición por la fotografía me resurgió hace seis años aproximadamente. Lo que no podía imaginar es, que no es nada fácil estar al otro lado de la cámara. Que aquella paciencia que tenía cuando posaba, debía ejercitarla mucho más. Ahora debía empezar de cero. Y tampoco sabía, que la afición, se convertiría en una pasión. El camino fue difícil a la par que placentero. Debía observar con detenimiento hasta encontrar la captura adecuada. Estudiar con cuidado la luz, manejar el encuadre. No dejar nunca de estudiar y hacerlo a través de otras fotografías. Educar el ojo y a esto me ha ayudado mucho la fotografía callejera. Me sigue ayudando. Sin dejar de disparar, equivocarse y volver a empezar, después de atender los consejos de mi tio y de otros compañeros, profesionales o aficionados y observar distintos estilos dentro de este mundo, descubrí que colocar un par de zapatos en un lugar determinado, puede mostrar un mensaje. Lo considero otro tipo de bodegón.

Expuse en Algeciras hace un año. Pasos dados… pasos por dar. Titulé así la exposición precisamente por los pequeños pasos que había dado hasta llegar a exponer y los que aún me quedaban por dar. Intentaba plasmar con zapatos, imágenes cotidianas de las personas a través de ellos, sin la existencia del complemento humano. Ahora preparo una nueva exposición, cuyo tema son los cuentos tradicionales. Se titula Veamos un Cuento. También son bodegones y también son zapatos. ¿Por qué zapatos? Porque es un material en el fondo fácil de manejar. Porque con la composición adecuada, puedes contar muchas historias. Esta exposición cuenta con unas quince fotografías y cada una de ellas, con un zapato diferente, según el cuento a que se refiere.

Confieso que me apasiona, coger la cámara y capturar el día a día de la gente en cualquier lugar, desde un pueblo perdido en algún rincón del mundo, a la ciudad más transitada por el género humano. Así como estudiar una idea, seleccionar los zapatos el lugar adecuado y darle forma. Para mi, el placer de la fotografía se compone de tres partes: trabajar bien la idea sin dejar suelto un solo detalle, escoger el material adecuado y realizar con paciencia la captura y la edición. La edición es lo que pone la guinda al pastel. Soy de las que piensa que nunca se deja de aprender en esta vida. El ojo hay que educarlo día a día con la cámara en mano o sin ella. Seguir estudiando fotografías de los grandes maestros de antes y los de ahora. Que hay que experimentar. Que una idea, por rocambolesca que parezca, hay que realizarla porque de ella también se aprende aunque el resultado no sea el esperado. Y no se debe disparar por disparar. En la fotografía esta todo inventado, solo hay que intentar con humildad y respeto, nuevas ideas.

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